domingo

¿De dónde surge El Manuscrito (Sanctum)?

¿Qué es “El Manuscrito (Sanctum)? Es una novela que reúne varios géneros, novela negra, historia y misterio, pero en primer lugar es parte de mi vida, de mi infancia. Mi abuela tenía una finca en la provincia de Segovia, una propiedad bastante extensa que era cruzada en toda su extensión por el Moros, un rio cangrejero que producía lo mejores ejemplares de cangrejo ibérico de la zona, especie que prácticamente desapareció de nuestros ríos a causa de la introducción en ellos del cangrejo americano. La finca y su caserío fueron, antes de la desamortización de Mendizábal, propiedad de una orden de monjas benedictinas. El convento contaba tenía dos alas, una en pié, que servía de residencia a la familia y otras que estaba en ruinas debido a un incendio. Debajo de estas ruinas había antiguos enterramientos, una especie de catacumbas que alojaban restos de algunas monjas que vivieron en ese convento. Alguno de estos restos eran esqueletos casi completos. Mis hermanos, mis primos y yo mismo, nos proponíamos retos para ver quién era capaz de bajar allí, solo, y aguantar cinco minutos sin salir corriendo. La magia de aquella época de mi infancia me llevó a imaginar cómo había sido la vida de aquellas monjas que ya dormían el sueño eterno en aquellos nichos excavados en un túnel bajo tierra, qué historias habrían ocurrido en ese convento y quién habría ocupado las celdas que siglos más tarde se convertirían en nuestras habitaciones. De todo ello surgió “El Manuscrito”, una historia que muy bien pudo ser real. Todo encaja perfectamente. Alguno de los personajes no son ni siquiera inventados, únicamente han sido cambiados de siglo. Si creyera en la reencarnación diría que yo fui en su día Catalina, la joven que entró en ese convento al quedarse viuda casi recién casada. Esta brava mujer, sobre la gira la historia de la novela, parece haberme dictado el manuscrito que salió de mi pluma casi de corrido. Me apasiona ver como, algunos lectores sinceros, me cuentan que ellos han experimentado las mismas sensaciones que yo viví en mi infancia. Parece ser que sí he sido capaz de transmitir algo que tenía tan interiorizado que creia imposible expresar con palabras. Todo ello ha supuesto para mí una gran inyección de moral en unos tiempos tristes, en una época en la que un bichito que ni suquiera podemos ver ha conseguido doblegarnos y darnos un lección de humildad al recordarnos que la naturaleza es mucho más fuerte que todos nosotros juntos.

1 comentario:

Gracias por tu mensaje. Déjame echarle un vistazo antes de pubicarlo.